Recuerdo que todo
comenzó cuando vi en Facebook que una de mis amigas más queridas había empezado
un emprendimiento y le costaba despegar. Decidida, la contacté para ofrecerle una consultoría True Colors a ella y a su equipo para consolidar sus resultados. Al
principio, y como es habitual en mi clientela, me dijo que no, que ella “no
necesitaba de estas cosas”. Aún recuerdo que le dije, medio en broma y medio en
serio, que si me dejaba trabajar con ella, la convertiría en un “monstruo” y
ella me contestó de vuelta que no le interesaba ser un monstruo porque no
quería asustar a nadie. Me causó mucha gracia su respuesta. Ella es así:
Ingeniosa, ágil, rápida de pensamiento y creativa.
Un día me contactó
para hacerme parte de su emprendimiento, pero yo estaba a full trabajando en
consolidar True Colors. Sin embargo, hablando, hablando, terminamos tomando once en mi
casa y tocando temas de coaching. Mariela (así se llama mi linda amiga) insistía en ofrecerme lo que
ella de corazón pensaba que era una gran oportunidad para mí. Y – con honestidad
lo admito – si no hubiese estado embarcada en mi pyme, le habría dicho que sí.
Pero para que aceptara tener unas horas de asesoría, y sabiéndo que es una
chica a la que le gustan los desafíos, decidí aceptar el tratamiento que ella me ofrecía,
y agregué: Si yo tomo tu desafío y hago que me funcione, te demostraré que se
puede. Pero a cambio, tú aceptarás el mío de hacerte unas horas de coaching, ¿te parece? Ella me miró, poco
convencida, pero aceptó. Hasta entonces, ella sólo tenía una sola clienta de lujo y
había visto comenzar a mucha gente – al igual que yo – con “partida de caballo
inglés y llegada de burro”. Claro que Mariela no
sabìa que yo tenía tres cosas a mi favor: Una meta clara, voluntad de
hierro y disciplina de bailarina y deportista.
Así, ella me hizo
una evaluación súper profesional y un seguimiento digno de una consultora
nutricional de lujo, a un altísimo nivel. Al poco tiempo, ya vió en mí resultados óptimos.
Bajé mis primeros 5 kilos en las primeras 4 semanas y entre altos y bajos,
normales para este tipo de tratamientos, ya llevo 6 kilos menos en un poco más
de 7 semanas, un cambio de hábitos en mi alimentación que son notables y la
foto que apoya mi nota, donde se aprecian los cambios físicos con bastante
claridad. Los “polvitos mágicos” como yo les decía, habían obrado maravillas en
mi cuerpo y en mi mente. Habían logrado ordenarme, más dos hitos mega importantes para mí: También habían logrado reducir mi ansiedad para comer y lo - MEJOR DE TODO – que dejara mi adicción a
cierto producto Cola que no es necesario mencionar pero que todos los que me conocen saben
cuál es. Desde mis hijos hasta mis amigos se pusieron felices con la
noticia. Era la primera vez que reemplazaba ese brebaje oscuro y efervescente
por agua simple y fresca. Era la primera vez que entrando a comer a la Fuente
Alemana mi típico sándwich gigante, no era capaz de comérmelo todo porque a la
mitad ya estaba satisfecha. Gracias a los “polvitos mágicos” me siento más
linda y atractiva, bailo tango con más ganas porque me siento más liviana y
ando con mucha más energía por la vida, lo cual se agradece porque mi actividad
actual demanda largos días de caminatas interminables y mucha actividad
cerebral y creativa.
Y hoy es necesario
agradecer con nombre y apellido, a quienes son los responsables de esta mejora
increíble en mi vida. De maestra pasé a ser aprendiz y me gané la maestría
nuevamente, pero ahora en el campo de la nutrición al haber cambiado mis malos
hábitos alimenticios y mi desorden corporal por nutrición y armonía orgànica. Gracias al gran profesionalismo de
mi consejera nutricional de lujo, Mariela Murillo, y a su emprendimiento en
Herbalife, logré aceptar un desafío que era súper difícil para mí y que pensé
que no iba a lograr en tan poco tiempo. Y aunque no niego que los productos de
Herbalife son espectaculares, lo que me motivó a emprender el desafío fue que
por primera vez en mi vida me topaba con una profesional tan apasionada como
yo, que se tomaba en serio su rol de consultora y lo ejecutaba a la perfección: Gracias totales Mariela Murillo.
Producto de mi ejemplo, para Mariela fue fácil aprender lo que yo le enseñaba porque ya lo traia integrado en su chip. Yo solo tengo que limpiar conceptos y ordenar un poco por
aquí y por allá, pero la materia prima ya estaba allí y con profunda
satisfacción la vi crecer y brillar. Y hoy, ella ES un monstruo, pero no de
esos que asustan, sino de esos ofrecen uno de los mejores servicios
nutricionales del mercado porque tiene las dos mejores cosas que puede tener un
consultor: Un producto de excepción, como es Herbalife y un sólido conocimiento
de que ella es la mejor. ¡PUNTO!
¿Y cuál es la
lección de coaching de esta historia? Qué para lograr cualquier cosa en esta
vida, al menos tienes que tener estos tres elementos claves: Una meta clara,
disciplina y una GENUINA VOLUNTAD de querer cambiar lo que quieres cambiar. El
condimento adicional de esto, es vencer el miedo que da ver que las cosas te
resultan… Miedo – que dicho sea de paso – hace abandonar a la mayoría de la
gente cualquier asesoría, justo cuando les está resultando… Pero esa es otra
historia.
¡Gracias mi querida Mariela! Gracias a ti, mejoré mi calidad de vida y aprendí a nutrirme bien y
dejé de comer por comer. Eternamente agradecida de ti y de tu decisión de
emprender en Herbalife. Sé que vas a tener muchísimo éxito porque son
poquísimas las personas que tienen ese profesionalismo y esa tremenda pasión para trabajar.
Si quieren
contactar a Mariela Murillo, pueden enviarle un mail a mmurillo101@gmail.com o a su celular (569) 61687688.
Besos y abrazos
para todos. ¡NOS ESTAMOS
LEYENDO!

